lunes, enero 26, 2015

... amor en silencio ...

Me estaba lavando los dientes, calladita, calladita, cuando caí en cuenta que llevo 5 meses calladita! Y es que cuando tienes un hijo (o cuando menos es lo que yo creo) tratas de estar calladita cuando se ha dormido, porque sí que cuesta un trabajal dormirlo. Si lo duermes en la cama, aplicas el movimiento ninja para poder salir de ella triunfante, si lo acuestas en su cuna (si logras que se quede dormido por más de 20 minutos y no se despierta al momento de depositarlo), sales del cuarto de puntitas, si traes chanclas te las quitas, pa no "chanclear" y despertarlo, si tras pantuflas ni se te ocurra arrastrar los pies, y obvio nunca, nunca, traerás tacones que suenen.

Abres las puertas girando delicadamente las perillas, las puertas corredizas las recorres a velocidad caracol, las persianas las cierras con cuidado, hablas bajo, te emocionas a señas, te suenas la nariz cubriendo tu cara con una toalla, estornudas tapándote con tu sudadera, toses sumergida en la almohada o en un cojín, no te ríes, jaja, o sí, pero jamás a carcajadas, te lavas los dientes sin hacer escándalo ni gárgaras, te lavas las manos abriendo poco la llave del agua, haces pipí poco a poquito jaja, te bañas sin música y por último, no le jalas al baño cuando no es realmente necesario, y cuando sí, cierras el baño, bajas la tapa, tapas el excusado con una toalla y rezas porque al jalarle, nadie vaya a despertar... y si lo logras, no vayas a gritar de emoción!


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